Shimane, a pesar de ser la segunda prefectura menos poblada de Japón, no debe pasarse por alto como atractivo turístico. Situada a lo largo de la costa occidental de Japón, aunque pequeña en tamaño, su gran cantidad de patrimonio cultural y su naturaleza lo compensa. Aquí hay una lista de las 10 mejores cosas que ver y hacer en la prefectura de Shimane.

1. Parque Matsue Vogel

Créditos de foto: Niaya Harper

Un santuario de aves ubicado a orillas del lago Shinji se mezcla con el entorno natural de la impresionante ladera verde. El parque Matsue Vogel es una utopía donde puedes ver e interactuar con aves de muchas especies de todo el mundo, desde pingüinos hasta búhos y todo lo que hay entre ese rango. Además de las aves, puedes encontrar un invernadero lleno de coloridas flores todo el año. El camino a lo largo del parque tiene un techo que lo convierte en un gran lugar a visitar, incluso en temporada de lluvias.

2. Castillo de Matsue

Créditos de foto: Niaya Harper

El castillo de Matsue, terminado en 1611, es uno de los 12 últimos castillos originales de Japón. Fue construido pocos años después de la última batalla del Japón feudal, por lo que tuvo la suerte de sobrevivir sin daños significativos. Sin embargo, en la década de 1950 se comenzaron importantes obras de renovación para preservar aún más la estructura y el interior fue convertido en museo. Cuando visites el castillo, asegúrate de no salir sin antes tomar un paseo en bote alrededor del foso del castillo.

3. Jardín Yuushien

Créditos de foto: Niaya Harper

Con más de 40 mil metros cuadrados, el Jardín Yuushien está meticulosamente diseñado con flores de temporada, estanques y árboles esculpidos, lo que lo convierte en uno de los jardines más bellos de Japón. Lo más destacado del jardín son las peonías japonesas que florecen en un invernadero especialmente controlado que permite que más de 250 tipos de peonías florezcan durante todo el año. Hay tres restaurantes al interior de las instalaciones donde se puede cenar cocina japonesa y disfrutar de fabulosas vistas al jardín.

4. Santuario de Izumo Taisha

Créditos de foto: Niaya Harper

Es considerado uno de los santuarios más antiguos e importantes de Japón pues su historia se remonta al Japón antiguo. Se dice que una vez al año, todas las deidades sintoístas se reúnen en Izumo Taisha y la leyenda cuenta que Okuninushi, la deidad enclaustrada en Izumo Taisha, fue el creador de Japón, lo que lo convierte en un santuario de gran importancia. El santuario incluso tiene su propia manera de ser venerado; cuando se reza en un santuario, lo habitual es inclinarse dos veces, aplaudir dos veces, rezar y luego inclinarse una vez más, mientras que la práctica en Izumo Taisha es aplaudir cuatro veces en lugar de dos.

5. Mina de plata Iwami-Ginzan

Créditos de foto: Niaya Harper

Entre los siglos XVI y XX, Iwami-Ginzan fue un destacado yacimiento de plata que produjo una considerable cantidad de este metal, contribuyendo así al desarrollo económico de Japón. Los restos arqueológicos de las minas se extienden a través de las montañas boscosas y los valles. El sitio se ha conservado y fue renovado a finales del siglo XX, y en 2007 se nombró Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los turistas sólo pueden ver una de las entradas principales pero pueden saber más acerca de la mina visitando su Centro del Patrimonio de la Humanidad.

6. Iwami-Ginzan Omori-cho

Créditos de foto: Niaya Harper

A poca distancia de la mina Iwami Ginzan se encuentra Iwami-Ginzan Omori-cho, una ciudad que alguna vez fue el centro de las actividades mineras. Ha conservado el clásico paisaje urbano japonés, con casas tradicionales, tiendas, templos y santuarios. Los restos de Daikansho (Oficina del Magistrado) y Buke-yashiki (antiguas residencias de samuráis) han sido designados como importantes bienes culturales. Tan culturalmente rica y preservada como se encuentra, su escondida ubicación entre las montañas significa que rara vez recibe multitudes de visitantes.

7. Islas Oki

Créditos de foto: Niaya Harper

Designadas como Geoparque Mundial de la UNESCO en septiembre de 2014, las Islas Oki son un conjunto de islas volcánicas frente a la costa de Shimane con una larga historia que se remonta al período paleolítico japonés. El archipiélago está formado por un grupo de cuatro islas grandes habitadas y 180 islas deshabitadas más pequeñas. Cada isla tiene sus propios paisajes geológicos vírgenes con impresionantes vistas. Las islas son ideales para actividades al aire libre como senderismo y deportes acuáticos y hay más de 100 santuarios que se pueden visitar. Hay varios ferries que salen a las islas desde las prefecturas de Shimane y Tottori todos los días.

8. Playa Inasanohama

Créditos de foto: Niaya Harper

Ubicada en el camino desde el Gran Santuario de Izumo, se encuentra Inasanohama, una playa sagrada que se dice que da la bienvenida a las deidades al Gran Santuario. Debido a esto, la playa es considerada como punto de poder espiritual y es una parada obligada para los fieles que van al santuario. Aquí encontrarás una pequeña isla en la playa con un santuario de madera en la cima y se cree que alberga una deidad que vigila a las personas que salen al mar.


9. Museo de Arte Adachi

Créditos de foto: Niaya Harper

El Museo de Arte de Adachi fue fundado por Adachi Zenko en 1980 con la visión de combinar el arte japonés y el diseño de jardines. El museo alberga obras de artistas contemporáneos, además de una exposición permanente de pinturas de Yokoyama Taikan y artesanías de cerámica. Sin embargo, lo que atrae a los visitantes es el jardín de 40 acres a veces llamado como "pintura viva". Japón es reconocido por sus espectaculares jardines, pero para que un jardín sea nombrado el mejor jardín de Japón, sabes que debe ser algo especial. El Museo de Arte de Adachi ha mantenido ese título durante muchos años y una visita aquí no te decepcionará.

10. Kagura

Créditos de foto: Niaya Harper

Literalmente traducido como "entretenimiento de los dioses", Kagura es un tradicional espectáculo japonés que se origina en la antigua mitología japonesa. Originalmente, sólo lo dedicaban los sacerdotes sintoístas a sus deidades, pero ahora se comparte con el público. Los actores se disfrazan y bailan con los sonidos de los instrumentos tradicionales mientras reciben a las deidades. Kagura se realiza regularmente durante los meses de otoño en Shimane.